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Con la fuerza de la palabra escrita

Lidia Argüello y Ana Laura Arellanes

Norzagaray, el PRI y las Universidades

Como pintan los “análisis” de los doctorados complutenses, ya nos la estamos creyendo que nosotras, las mujeres, tenemos una visión más clara de las universidades públicas y la injerencia de los partidos políticos en los entes educativos. Por la mesa de análisis de Mujeres por Sinaloa pasó el “trabajo” de Ernesto Hernández Norzagaray, el columnista o editorialista “estrella” de Noroeste. Lo tituló, otra vez, “La Universidad-partido y los 50 años de autonomía universitaria”. Dirán nuestras amigas, que ya la traemos contra Norzagaray porque nos encanta analizar los “análisis” de quien fuera empleado de los ex gobernadores Juan S. Millán y Jesús Aguilar Padilla en el Consejo Estatal Electoral (pomposamente llamado ahora OPLE o INE). Nos encanta “tocarlo” cuando aborda el tema universitario porque ahí trabajan muchas mujeres que merecen el respeto de todos los sinaloenses, ahí laboran los maridos de un titipuchal de damas que ya son asiduas lectoras de Mujeres por Sinaloa y porque ahí estudian nuestros hijos. Si a los hombres del faltan eggs (productos de gallina) e intelecto para defender a la UAS de infundios y calumnias ¿quién mejor que nosotros que tenemos a nuestros hijos estudiando en el alma mater para defenderla? Falta mucho a la verdad Ernesto Hernández Norzagaray cuando se refiere a la UAS y a sus actores. Tenemos fe en que en la próxima colaboración de Noroeste dignifique el trabajo periodístico y nos “ilustre” con algún artículo en relación a la UdeO y el PRI, la UAIM y el PRI, o de cualquier otra universidad pública controlada por los caciques del PRI. Ojalá que se atreva y descorra los misterios del control del Icatsin por parte del perredista Ahudómar Ahumada Quintero o señale al panista Alejandro Higuera Osuna que mantiene el dominio del Conalep, para que no nos canse tanto con su sonsonete contra todo lo que huela a UAS. Estamos de acuerdo en que las autoridades universitarias no han dejado pasar la ocasión para festejar los 50 años de la autonomía de la máxima casa de estudios de los sinaloenses. Sabemos que una universidad sin historia es una universidad sin corazón. Sin raíces. Orgullosas son las de la UAS: cada quien ha jugado en su tiempo un papel importante en la institución que usted mismo califica de máxima: apreciamos mucho que nos dé luz sobre “los tropiezos” que ha tenido la UAS y que según usted le ha impedido ejercer la autonomía a plenitud. El primer tropiezo dice usted “viene de varios de los que estuvieron en primera línea de defensa de la autonomía universitaria. Al dejar de ser estudiantes asumieron el control del quehacer universitario. Afiliados a la triada política: Partido Comunista Mexicano, Partido Mexicano de los Trabajadores y Corriente Socialista, controlaron durante años los mecanismos de acceso y permanencia del personal académico y aquello terminó politizando todo, de manera que se transformó en una suerte de Escuela de Cuadros al servicio de una utopía”. Es un punto a su favor, el único, que reconozca que en la vieja UAS “los recursos de la universidad fueron puestos al servicio de causas políticas y sociales antes que a su parte sustantiva, lo que provocó una caída de sus niveles académicos. Esto le ganó en la SEP el mote de ‘universidad roja’, al igual que la de Guerrero y Puebla”. Qué bueno que acepte que esta idea de universidad-partido hizo crisis a mediados de los años 80, cuando hubo una disputa dentro de las filas del PCM por la postulación de Rector. Dice usted que “haciendo un eco de reminiscencias griegas, la disputa por la conducción de la UAS se inclinó a favor del grupo visigodo y llegó a la Rectoría el antiguo dirigente del PCM, Audómar Ahumada, con el apoyo no menor de la Corriente Socialista, una formación con raíces en la Liga Comunista 23 de Septiembre y de los llamados ‘enfermos’”. Le agradecemos que nos recuerde parte de la historia para nosotros negra de la “universidad fábrica” para establecer que nosotros como madres de familia no estamos de acuerdo en que regresen esas épocas a la universidad. Sabemos que afuera y por algunos pasillos de la UAS deambulan las ánimas amargadas de las antiguas corrientes de izquierda ahora con vestimenta del PRD y de Morena queriendo de nuevo asaltar la universidad y sus finanzas para ponerlas al servicio de sus causas políticas, como en el pasado, que aún añoran. No nos ha dicho qué papel jugó usted señor Norzagaray en su paso como catedrático por la UAS, si pugnó o no por una reforma para rescatar de las manos de estos pillos a la máxima casa de estudios o se coludió con ellos para gozar de prebendas económicas, viajes, años sabáticos y seminarios y doctorados en el extranjero, con cargo al erario universitario. Sabemos que usted fue uno de los predilectos “académicos-investigadores” del ex rector, Gómer Monárrez González, quien puso a la UAS al servicio de las peores causas del PRI (su hijo Gómer Manjarrez es diputado local tricolor) y Gómer padre ahora es subsecretario de Educación del gobierno del priista Mario López Valdez. Con Gómer, estamos enteradas, que usted se lleva de maravilla. En su “análisis” salta la intención de desprestigiar a la UAS, como es su costumbre, pese a que mensualmente usted cobra una pensión de poco más de 43 mil pesos, dinero que debería de destinarse a la educación, pero que por un contrato colectivo de trabajo hecho a la medida de aquellos izquierdistas, de la “universidad roja”, que -como usted reconoce- tomaron los recursos y los pusieron “al servicio de causas políticas y sociales antes que a su parte sustantiva, lo que provocó una caída de sus niveles académicos”. (Fue cuando nació la doble jubilación, una pagada por la UAS y la otra por el IMSS, de las que usted goza). Decíamos que le brota la intención de desprestigiar a la UAS, de atacar a las nuevas administraciones o autoridades universitarias, eso se le nota a leguas, cegándolo ver los avances académicos-educativos-administrativos reconocidos a nivel nacional e internacional. Se le nota en su “análisis” su odio y su negativa a que los universitarios y la sociedad sinaloense participe en una nueva opción política, se enoja porque los universitarios no quieren o se desprendan del PRI, del PRD o del PAN o de otros partidos políticos nacionales; de otra forma no se entiende la ligereza de los ataques contra quienes simpatizan con una corriente política creada por universitarios. Los odios son malos consejeros. Somos madres de familia. No somos orates. Sabemos la intención de los grupos que han saqueado a la UAS por regresar a volver a atracarla, robarla, y tal parece que usted con sus “análisis” les sirve de ariete. Creemos en Mujeres por Sinaloa, porque así nos los dicen la lectura de sus “análisis” que usted sirve a los grupos que por muchos años saquearon a la UAS y que respiran por la herida. Estamos seguras que usted está enterado, por su cercanía con el titular de la SEPyC, Francisco Frías Castro, y Gomer Monárrez González, subsecretario de Educación Pública, quién o quiénes y cuánto se está invirtiendo en la Ciudad del Conocimiento y del Saber, que es construida en un área de 40 hectáreas en la capital del estado, y aglutinará a las diversas instituciones formadoras y capacitadoras de docentes. Tenemos entendido que varios funcionarios están realizando el negocio de su vida y que se privilegia con recursos y terrenos a universidades privadas. Al analizar el artículo “La Universidad-partido” nos queda la certeza que ese título encaja de maravilla a la UdeO, a la UAIM, a la UPS y a otras instituciones controladas por el PRI. Somos madres de familia, no tontas…nos disgusta que se distorsione la realidad de la UAS donde estudian nuestros hijos.