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Con la fuerza de la palabra escrita

Lidia Argüello y Ana Laura Arellanes

Arturo Santamaría y Malova

No dejan de sorprender los inventos de Arturo Santamaría Gómez, biógrafo del ex gobernador Juan Sigfrido Millán Lizárraga (amanuense de Millán lo calificó su propio patrón el copropietario de Noroeste, Manuel Clouthier). No dejan de sorprender porque su especialidad es la fabricación de escenarios políticos falsos con la marca de la casa para intentar influir en decisiones o generar percepciones que ayuden a armar jugadas políticas perversas.

A propósito del libro “Juan S. Millán, auge y declive del Maximato en Sinaloa”, escrito por Santamaría, su propio amigo Ernesto Hernández Norzagaray dijo que “sería una mezcla rara donde el ego intelectual no estaba ausente”, frágil, desde el punto de vista politológico.

Según el escritor de cabecera millanista, con la reforma al artículo 37 y la aprobación de las cuentas públicas de 2016 de Malova, el malovismo se erige como la principal fuerza política dentro del PRI y del conjunto de los partidos en Sinaloa.

¿Cómo, cuándo, dónde? ¿De donde sacó tal estupidez Arturo Santamaría? El malovismo atraviesa por una de sus etapas más críticas. La “retroactividad” de la modificación al artículo 37 no alcanzará al ex gobernador y si fuera así la Auditoría Superior del Estado estuviera en condiciones de encauzar un proceso penal contra Malova y varios de sus principales colaboradores.

La realidad es que al interior del PRI se fortalecen diferentes grupos y corrientes; el malovismo no mantiene los controles en la toma de decisión ni en el PRI estatal ni en el nacional ¿En qué enredos y proyectos políticos anda metido el tal Santamaría como para afirmar que Malova se erige como principal fuerza política?

Santamaría Gómez sostiene que “no hay quirinismo o que lo poco que hay de éste no tiene suficiente poder para cumplir lo que prometió y fortalecer el Estado de Derecho en la entidad”. De hecho, para que entienda Arturo Santamaría: Quirino Ordaz Coppel representa la amalgama de varios grupos políticos, surgió a la palestra y subió a la candidatura del PRI y al gobierno de Sinaloa para frenar el virtual triunfo del candidato del PAS, Héctor Melesio Cuén Ojeda.

En el quirinismo convergen Jesús Vizcarra, Antonio Toledo Corro, Francisco Labastida Ochoa, Jesús Aguilar Padilla, Beltrones, Peña Nieto y corrientes del PAN. El propio Mario López Valdez apoyó a Quirino en su campaña contra Héctor Melesio Cuén Ojeda.

Con la marca de la casa, Arturo Santamaría Gómez inventa que el malovismo tiene en los hechos al PAS como un estrecho aliado; mentira vil- López Valdez se la jugó con Quirino y el dirigente del pasismo Héctor Melesio Cuén Ojeda mantiene fricciones serias con el Grupo Malova derivado de una serie de acciones que ejecutó el gobierno de Mario López Valdez para lincharlo cuando fue alcalde de Culiacán y cuando fue candidato al Senado de la República.

Fue el malovismo en alianza con el PRD y el PAN y con estrategas del PANAL quienes operaron políticamente contra el proyecto de Cuén en su búsqueda por la Senaduría de la República. Héctor Melesio fue traicionado por Nueva Alianza.

El biógrafo de Millán señala que “muy seguramente Gerardo Vargas y/o Melesio Cuén serán candidatos a senadores por el PRI, cuando la real vertiente política para Héctor Melesio Cuén, que niega Santamaría, es el MC, Morena o el PAN, partidos que le ofrecen la candidatura al Senado de la República. Otra opción sería ir por la ruta de la candidatura independiente dado que el PAS por ser partido estatal está impedido legalmente a registrar candidatos a diputados federales y al Senado.

Se nota –se ve, se siente, la mentira está presente-, que Santamaría quiere revolver el agua con la construcción de falsos escenarios.

Si tiene razón el amanuense (de sus pocos aciertos que tienen sus comentarios) cuando señala que Quirino llegó a la Gubernatura con el apoyo de las principales corrientes priistas sinaloenses: el malovismo, el millanismo, el vizcarrismo-aguilarismo, así como de poderosos empresarios, pero con un grupo político propio de escasa presencia, al margen de que se deshizo muy pronto, en plena campaña, de David López e ignoró a Heriberto Galindo. Para refrescar la memoria de Santamaría: Quirino fue apoyado también por Manuel Clouthier, Jorge del Rincón Bernal y otros panistas del sur de Sinaloa, movidos por el interés de sus negocios.

Arturo Santamaría no es un periodista que goce de credibilidad. Sus artículos, comentarios o “análisis” están impregnados de medias verdades y mentiras. Ya se sabe la mano que le mece la computadora (antes era la pluma) y el interés que lo mueve.

Sus libros en torno al narco, con los que intenta a apantallar y ganar “prestigio” llamándolos investigaciones o estudios antropológicos o sociológicos en torno al fenómeno delictivo, están llenos de fantasías, de inventos, de crónicas falsas.

No hay ningún aporte ni periodístico, ni cultural ni histórico en lo escrito por Santamaría.