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Con la fuerza de la palabra escrita

Lidia Argüello y Ana Laura Arellanes

El Rey Feo de la cultura en Mazatlán

Ana Laura Arellanes

El ex consejero electoral Ernesto Hernández Norzagaray sigue comportándose como un ignorante y mentiroso compulsivo, facetas que lo han ubicado, en los círculos académicos e intelectuales, como un falso “analista periodístico”, inclinado a emitir alucinaciones como consecuencia de sus propias amarguras.

No pega ya su argumento de que por haber “estudiado” diplomados o doctorados en universidades extranjeras, lo que escribe sea verdad plena. De las instituciones extranjeras han egresado académicos plagiadores -¡incluso de tesis!, falsos eruditos y aquellos que han sumido en la quiebra financiera, la miseria y el caos a la nación.

Le es difícil a Norzagaray instalarse en su realidad: Lo que natura no da Salamanca no presta. Pegado a su ego, al embrujo de su propio concurso “intelectual”, en plenas fiestas carnestolendas el ex consejero electoral ganó el remoquete de Rey Feo de la cultura de Mazatlán y de Sinaloa.

Conquistó el mote por el mentiroso artículo que tituló “La UAS y el Premio Mazatlán de Literatura”, uno de los ropajes culturales, tradicionales, de los Carnavales de Mazatlán. El jurado calificador del galardón es feudo del “triopolio” integrado por Braulio Peralta, Ignacio Trejo y Juan José Rodríguez, incondicionales de Raúl Rico González.

El todopoderoso dueño del Carnaval es el mentado Raúl Rico, como lo es del Premio Mazatlán de Literatura. Es también el propietario perenne del Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán.

Año tras año, Raúl Rico acuerda o regentea tres carnavales en uno: el de la alegría y sana convivencia, con desfiles y reencuentros sociales y culturales, que es el que menos le interesa; el del desenfreno, alcohol, sexo, festines gastronómicos y otras colisiones demoniacas, que dejan millones de pesos de utilidades a los amos del turismo mazatleco; y el de los narcos, quienes se pasean impunemente por el puerto sembrado sangre y muerte.

El carnaval de los narcotraficantes dejó el domingo 11 un hombre asesinado en plena Avenida del Mar y otro herido, al atacarlos a balazos por la Avenida Insurgentes.

Para intentar tapar los “carnavales negros”, el del vicio y la locura y el de exterminio, Raúl Rico y socios, cuyo poderío se extiende a la industria cervecera, hotelera, restaurantera, etc., es natural que sublimen algunos eventos culturales y artísticos y la gloria del arte y de los invitados especiales al Teatro Ángela Peralta, y que usen el Premio Mazatlán de Literatura.

En su artículo “La Uas y el Premio Mazatlán de Literatura” Ernesto Hernández Norzagaray pretende desacreditar al rector Juan Eulogio Guerra Liera porque no acudió a la presentación de la novela “Los Sueños de la Serpiente” (Editorial Alfaguara), escrita por Alberto Ruy Sánchez, ganador del Premio, y porque no estuvieron otros funcionarios universitarios del puerto.

Se queja, con el propósito de descalificar, de la no presencia Guerra en la Velada de las Artes en el Teatro Ángela Peralta, en el que el tradicionalmente el rector en turno entregaba públicamente el cheque de 100 mil pesos al escritor galardonado, aportación de la UAS al laureado.

El cheque se entregó puntualmente, ahí, en la Velada de las Artes, a Alberto Ruy Sánchez ¿que le duele entonces a Norzagaray?

En la UAS se recibió con agrado el Premio Mazatlán de Literatura a la novela “Los Sueños de la Serpiente” (Editorial Alfaguara) y a su autor Alberto Ruy Sánchez. Gustó. Es un excelente escritor, incluido, además, en la agenda previa de la Feria del Libro “FeliUas” que se celebrará del 9 al 15 de marzo en el puerto y que llevará el nombre del poeta, escritor y filósofo Jaime Labastida Ochoa.

Quienes se mueven en los círculos académicos, intelectuales y de escritores al interior y fuera de la Universidad Autónoma de Sinaloa son de la idea de seguir apoyando el certamen de literatura mazatleco, porque es parte de la esencia del alma mater, pero en la nueva directriz que acuerde el Consejo Universitario y en la ruta de acabar con viejos moldes que pueden convertirse en vicios de origen.

Efectivamente, el Rector Juan Eulogio Guerra Liera no acudió a los eventos de la Velada de las Artes por motivos de agenda, ausencia que motivaron especulaciones perversas que han servido para aquilatarlas por su lado positivo con el fin de reorientar la posición de la institución ante los organismos que requieran de apoyo universitario.

La asignación del Premio Mazatlán de Literatura es anualmente criticada porque únicamente tres personas, Braulio Peralta, Ignacio Trejo y Juan José Rodríguez, integran el jurado calificador, y los tres están bajo el control de Raúl Rico González, franquicitario del Carnaval de Mazatlán. Incluso, la incorporación de Juan José Rodríguez, es una propuesta del ayuntamiento de Mazatlán, y la única vez que él no ha formado parte del jurado es cuando se le otorgó a él el galardón.

No son pocos los mazatlecos y escritores que reclaman socializar el jurado calificador del Premio Mazatlán de Literatura y que exigen que se integren intelectuales y miembros de la UAS, la UdeO, UAIS y la Universidad Pedagógica y representantes de universidades privadas, y en pedir que el monto del premio ya no se cargue al presupuesto de la UAS sino que se pague de los ingresos que genera el Carnaval y su llamada Velada de las Artes.

Que el premio lo paguen las cervecerías, hoteleros, restauranteros, dueños de antros, que se llevan las millonarias ganancias del Carnaval y que cuando menos el Premio Mazatlán de Literatura sirva de foro a los rectores de las Universidades Públicas y Privadas y de instituciones promotoras de la cultura y las bellas artes, para dar a conocer sus actividades, para que así la entrega del galardón suba de estatus y deje de ser un acto para el consumo personal y la engorda del currículum de Raúl Rico González.

De la ausencia del rector hay que sacar todo lo positivo que se pueda para la UAS y los sinaloenses.

El primer análisis es sobre la participación de la universidad en eventos donde se generan ganancias millonarias sin ofrecer ninguna transparencia a la sociedad como lo es el Carnaval de Mazatlán.

Del enojo y del intento de satanización del rector por parte de Ernesto Hernández Norzagaray, por la lectura que ofrece su artículo, a nuestro juicio es injustificable y mezquino no incluir a los rectores de otras universidades en un evento cumbre como es la entrega del Premio Mazatlán de Literatura y totalmente inadmisible que se pretenda usar al rector de la UAS, Juan Eulogio Guerra Liera, como convidado de piedra en un acto de esta naturaleza, únicamente para darle relieve y cumplir con los caprichos personales de Raúl Rico, dueño del carnaval.

No sorprende el deseo desmedido de Ernesto Hernández Norzagaray de colocar en el Pedestal de las Perfecciones a un Jurado Calificador del Premio que alcanza el grado de dinosaurio y que pretenda tomar la ausencia del Recto Juan Eulogio Guerra para validar una posición que esconde los apetitos de Raúl Rico, quien ya no se conforma con las ganancias abiertas o soterradas que dejan las fiestas, sino que ahora quiere poner de rodillas a la UAS y a su rector, con un aire totalitario, evidentemente embriagado por el dinero y el Poder Municipal.

La imagen de la UAS está a salvo de las tentaciones exteriores. No será con actitudes arrogantes, prepotentes, con la difusión de mentiras, que la doblegarán y la desviarán de su camino. No es alentando la difamación, el chismorreo, la grosería, como se debe debatir un tema tan importante como es la entrega el Premio Mazatlán de Literatura, cuyo jurado requiere oxigenarse, al igual que lo necesita el comité organizador del Carnaval, evento convertido en un millonario negocio que engorda las billeteras de unos cuantos.

El rector Juan Eulogio Guerra Liera no debe dar ni un paso atrás. Debe seguir adelante con su proyecto universitario en bien de toda la sociedad sinaloense. Creo que debe dejar bien plasmado que la UAS es una universidad de excelencia, garante de la educación, la ciencia, la cultura y las artes. Para ello cuenta con el apoyo de la comunidad universitaria y de todos los sinaloenses.

El relanzamiento de la Feria del Libro UAS 2018, que ya Norzagaray intenta descalificar, se celebrará del 9 al 15 de marzo en Mazatlán y será en honor al poeta y pensador sinaloense, Jaime Labastida; el objetivo es promover la cultura del libro mediante la formación de lectores críticos y sensibles, y tendrá como invitada de honor a la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

Sea entonces: las críticas sobre la ausencia del rector Juan Eulogio Guerra en la entrega del Premio Mazatlán de Literatura son la punta de lanza y la descarga de amarguras de quienes quedaron pegados a su ignorancia y a la mentira de la educación recibida en el extranjero únicamente para intentar destruir lo que otros edifican…