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Con la fuerza de la palabra escrita

Lidia Argüello y Ana Laura Arellanes

La “Parasitosis” de Norzagaray

Ana Laura Arellanes

Acabo de leer un artículo de Ernesto Hernández Norzagaray, quien “parasitó” largos años en la Universidad Autónoma de Sinaloa, escrito con el que intenta hacer una defensa de la defensa que realiza la Doctora Olga García Rendón, Secretaria Académica de la UAS en la zona sur, quien “repelió” días atrás las infamias y calumnias que lanzó sobre su persona el ex universitario, ex consejero electoral (del IFE y del Consejo Estatal Electoral).

Ernesto Hernández Norzagaray validó los fraudes electorales cometidos durante los gobiernos de los priistas Juan S. Millán y Jesús Aguilar Padilla, a quienes sirvió como pieza fundamental a su paso por el IFE y el Consejo Estatal Electoral, de 1999 al 2010. Fue miembro del Consejo Electoral que intentó maquinar, con la manipulación del propio Consejo y los consejos municipales electorales el que parecía el triunfo electoral del priista Jesús Vizcarra Calderón, a quien derrotó en el 2010 el todavía gobernador Mario López Valdez.

A raíz de la derrota de Vizcarra, Ernesto fue despedido del Consejo Estatal Electoral. No encajó en los proyectos político-electorales de Malova. En las pasadas elecciones, el ex consejero electoral se la jugó “periodísticamente” con Jesús Vizcarra, apoyando a Quirino Ordaz Coppel, candidato del dueño del Corporativo Sukarne. Quirino fue a la vez el candidato del ex gobernador Jesús Aguilar Padilla, a quien Norzagaray sirvió, repito, durante su sexenio, en sus funciones como “consejero ciudadano” del Consejo Estatal Electoral.

Es Ernesto Norzagaray, como se ve en su trayectoria, un hombre del “sistema”. Coyuntural. Oportunista.
A las pruebas me remito: durante su paso por el IFE-CEE, durante largos once años (del 1999 al 2010), Ernesto Hernández Norzagaray cobró el salario que le correspondía por su servidumbre en el órgano electoral y su sueldo íntegro en la Universidad Autónoma de Sinaloa como “investigador comisionado” de Tiempo Completo, en su “plaza” de la hoy Facultad de Ciencias Sociales de Mazatlán.

Por once años ganó por partida doble. Pero aún más. Obtenía de la UAS decenas de miles de pesos para sus viajes España, a donde iba a cursar maestrías y doctorados. Todo le costó a la UAS, nada pagó de sus ingresos.

En esos doce años en que debería de estar impartiendo clases Ernesto Hernández Norzagaray se convirtió –de acuerdo al contenido de su currículum- en “viajero consuetudinario”, trasladándose a ciudades del extranjero a participar en foros, encuentros, simposium, en algunos impartiendo “cursos de capacitación”, por los que cobraba religiosamente dado su estatus de “investigador”.

De sus ingresos a las aulas ni sus luces. En el Consejo Estatal Electoral su proyecto fue llegar a la presidencia. El plan se vino abajo con la derrota estatal de Jesús Vizcarra Calderón en el 2010. Fracasó también su sueño de ser director de la Escuela (hoy Facultad) de Ciencias Sociales de Mazatlán. La planta de alumnos y maestros exigieron en repetidas ocasiones su expulsión de la institución por sus continuas ausencias y altanerías. El entonces rector en Jorge Guevara Reynaga lo bautizó como integrante exclusivo del Club o Cártel de los Exquisitos.

La salida de Ernesto Hernández Norzagaray de la UAS se da entre el 2012-2013 (un noviembre, dice él en su defensa de la defensa).

La relatoría de estos sucesos se hace para fundamentar este artículo, que en un principio, pensé titular “Norzagaray, el Señor de las Nóminas” o “a confesión de parte”, dada la revelación personal de Ernesto Hernández Norzagaray que con marcado cinismo da a conocer (así se entiende) que sus rencores y ataques contra la UAS, Héctor Melesio Cuén Ojeda y el Rector Juan Eulogio Guerra Liera; de que esa animadversión y sed de “venganza” proviene de la negativa a ser recontratado por la UAS, por negarle el “derecho” a percibir tres ingresos y de seguir gozando de ausencias y otros ingresos extras por su participación en encuentros, simposium, foros, etc.

Precisa Norzagaray:“…. y no es nada irregular que hayan solicitado a mi favor continuar mi carrera académica en la Universidad acogiéndose a un acuerdo del Consejo Universitario que consistía en retener a todos aquellos profesores miembros del SNI, en edad de jubilación, y modestamente soy nivel II, o sea, uno de una docena entre miles de profesores. La razón es muy sencilla: técnicamente los miembros del SNI son el mayor capital humano que tienen las universidades y son indispensables para los procesos de certificación de calidad y garantía de mayores recursos”.
(No se vale que “técnicamente” por haber sido miembro del SIN, Norzagaray descalifique a la planta de académicos que construyen la nueva UAS, y se autocalifique como “el mayor capital humano” que tienen las universidades).
“En mi caso el Rector rechazó peticiones formales de retención del doctor Jorge Figueroa Cancino, director de la Faciso (…)”, puntualiza.

Que cinismo el de Ernesto Hernández Norzagaray. Que desvergüenza. Seguramente el doctor Jorge Figueroa Cancino desconocía y desconoce aún al exquisito Norzagaray. Ambos trabaron amistad en Baja California Norte, en uno de tantos simposium.

Norzagaray, hipotéticamente en pleno uso de sus facultades mentales o desvaríos psicológicos, decidió por iniciativa propia renunciar o jubilarse en la UAS precisamente cuando entró de lleno la reingeniería administrativa y académica, la regularización de pagos y permisos de “comisión” dado que muchos maestros cobraban en la UAS y en otras actividades extramuros, sin cumplir con su responsabilidad Universitaria. Sin ingresar a las aulas. En ese rango encajó Norzagaray.

Con una abultada hoja de ausentismo laboral, con paquetes de pagos por “comisiones” y viajes al extranjero y a ciudades del país, sin ningún aporte a la UAS, salvo el culto a su ego personal, decidió renunciar para gozar de dos ingresos: la pensión del IMSS y la jubilación dinámica, el pago completo de su salario, prestación que otorga la UAS a sus jubilados. Dos ingresos repito.

No conforme con ello intentó ser recontratado, tal y como él lo confesó, en su defensa de la defensa que realizó la Doctora Olga García Rendón, Secretaria Académica de la UAS en la zona sur. Repito, intentó ser recontratado para gozar de ¡tres ingresos: la pensión del IMSS, la jubilación dinámica y la de su recontratación! Al negársele su reingreso se volcó contra la UAS a la que le achaca los vicios e irregularidades que tanto protegió en su estancia de “investigador” de Tiempo Completo de la UAS, tiempo, que paradójicamente se dedicó a viajar para buscar doctorados y maestrías en difamación y calumnia, tiempo que debería de estar en las aulas y que uso, por espacio de once años, para validar fraudes electorales en el IFE-Consejo Estatal Electoral.

Que cinismo el de Ernesto Hernández Norzagaray….A confesión de parte señor….